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¡Oh
castísimo esposo de María Santísima, glorioso San José!, así como
fue grande la aflicción y la angustia de vuestro corazón en la
perplejidad de abandonar a vuestra purísima Esposa, así fue de
inefable la alegría de cuando el Ángel os reveló el soberano
misterio de la Encarnación. Por este dolor y este gozo os pedimos
que consoleís nuestra alma ahora y en nuestros últimos dolores con
la alegría de una vida justa y de una santa muerte semejante a la
vuestra, asistidos de Jesús María. Padrenuestro…, Avemaría…, Gloria…
!Oh
felicísimo Patriarca, glorioso San José, que fuiesteis escogido para
padre adoptivo del Verbo humanado!, el dolorque sentisteis viendo
nacer al Niño Jesús en tanta pobreza se trocó súbitamente en
celestial alegría al oír la armonía de los ángeles y ver la gloria
de aquella noche tan resplandeciente. Por este dolor y este gozo os
suplicamos nos alcaneís que, después del camino de esta vida,
vayamos a escuchar las alabanzas de os ángeles y a gozar de los
resplandores de la gloria celestial. Padrenuestro…, Avemaría…,
Gloria…
¡Oh
ejecutor obedientísimo de las leyes divinas, glorioso San José, la
sangre preciosísima que el Niño Redentor derramó en la Circuncisión
os traspasó el corazón; mas el nombre de Jesús os lo confortó,
llenándole de alegría. Por este dolor y este gozo alcanzadnos que,
quitando de nosotros todo pecado en esta vida, expiremos gozosos,
con el nombre sanstísimo de Jesús en el corazón y en os labios. Padrenuestro…, Avemaría…,
Gloria…
¡Oh
fidelísimo Santo, que tomasteis parte en los misterios de nuestra
Redención, glorioso San José!, si la profecía de Simeón sobre lo que
Jesús y María habían de padeer os causó una pena mortal, os colmó
también de un santo gozo anunciándoos la salvación y resurrección
que de ahí se seguiría para innumerables almas. Por este dolor y
este gozo, alcanzadnos que seamos del número de aquellos que por os
méritos de Jesús y la intercesión de la Virgen Madre, han de
resucitar gloriosamente. Padrenuestro…,
Avemaría…, Gloria...
¡Oh
vigilantísimo Custodio del Hijo de Dios hecho hombre, glorioso San
José!, ¡cuánto padecisteis en sustentar y servir al Hijo del
Altísimo, particularmente cuando tuvisteis que huir a Egipto! Pero,
¡cuánto también gozasteis teniendo siempre con Vos al mismo Dios, y
viendo derribarse por tierra los ídolos de los egipcios! Por este
dolor y este gozo, alcanzadnos que teniendo lejos de nosotros al
tirano ingernal, especialmente con huir de las ocasiones peligrosas,
caiga de nuestro corazón todo ídolo de afecto terreno, y ocupados
del todo en servir a Jesús y María, vvamos tan sólo para ellos y
muramos felizmente. Padrenuestro…, Avemaría…,
Gloria…
!Oh
Ángel de la tierra, glorioso San José !, que admirasteis al Rey del
Cielo sujeto a vuestras órdenes: si vuestro gozo al traerle de
Egipto se turbó con el temor de Arquelao, tranquilizado después por
el Angel, vivisteis gozoso en Nazaret con Jesús y María. Por este
dolor y este gozo, alcanzadnos que, libre nuestro corazón de temores
nocivos, gocemos de la paz de la conciencia, vivamos seguros con
Jesús y María, y muramos en su compañía. Padrenuestro…, Avemaría…,
Gloria…
!Oh
modelo de toda santidad, glorioso San José!, perdido que hubisteis,
sin culpa vuestra, al Niño Jesús, le buscasteis, para mayor dolor,
durante tres días, y al cano os gozasteis con sumo júbilo al
hallarlo en el templo entre los doctores. Por este dolor y este gozo
os suplicamos entrañablemente intercedáis para que no nos suceda
jamás perder a Jesús por culpa grave; mas si, por desgracia, lo
perdiésemos, haced que lo busquemos con incansable dolor, hssta
hallarlo favorable, sobre todo, en nuestra muerte, para ir a gozarle
en el Cielo y cantar eternamente con Vos sus divinas misericordias. Padrenuestro…, Avemaría…,
Gloria…
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